Argón
Argón
Descripción
El argón (del griego, inactivo) es un gas monoatómico, no tóxico, incoloro, inodoro e insípido. Junto con el helio, el neón, el kriptón, el xenón y el radón, forma parte de un grupo especial de gases conocido como: Gases “Nobles”, “Raros” o “Inertes”. Estos términos aluden a que estos gases presentan una tendencia extremadamente baja a reaccionar con otros compuestos o elementos.
El argón es aproximadamente 1.4 veces más pesados que el aire y es levemente soluble en agua.
Dentro del grupo de Gases Nobles, el argón es el más comúnmente hallado, ya que está presente en la atmósfera en una concentración de 0,934% (volumen) a nivel de la superficie terrestre. El aire es la única fuente conocida para la extracción de argón puro, por lo que su producción se realiza por destilación en una planta de separación de aire.
Aplicaciones
Se emplea como gas de relleno en lámparas incandescentes ya que no reacciona con el material del filamento incluso a altas temperatura y presión, prolongando de este modo la vida útil de la bombilla, y en sustitución del neón en lámparas fluorescentes cuando se desea un color verde-azul en vez del rojo del neón. También como sustito del nitrógeno molecular (N2) cuando éste no se comporta como gas inerte por las condiciones de operación.
En el ámbito industrial y científico se emplea universalmente en la recreación de atmósferas inertes (no reaccionantes) para evitar reacciones químicas indeseadas en multitud de operaciones:
Soldadura por arco y soldadura a gas.
Fabricación de titanio y otros elementos reactivos.
Fabricación de monocristales —piezas cilíndricas formadas por una estructura cristalina continua— de silicio y germanio para componentes semiconductores.
El argón-39 se usa, entre otras aplicaciones, para la datación de núcleos de hielo, y aguas subterráneas (véase el apartado Isótopos).
En el buceo técnico, se emplea el argón para el inflado de trajes secos —los que impiden el contacto de la piel con el agua a diferencia de los húmedos típicos de neopreno— tanto por ser inerte como por su pequeña conductividad térmica lo que proporciona el aislamiento térmico necesario para realizar largas inmersiones a cierta profundidad.
El láser de argón tiene usos médicos en odontología y oftalmología; la primera intervención con láser de argón, realizada por Francis L’Esperance, para tratar una retinopatía se realizó en febrero de 1968.
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